La mala costumbre de “reforzarse” para ocasiones especiales.

“Sé que debo me debo esforzar más que mis compañeros, porque ellos juegan mejor que yo. Durante el entrenamiento de este año, he logrado subir mucho mi nivel… así me lo ha dicho mi entrenador, mis padres, amigos y compañeros, pero estoy seguro que necesito esforzarme sólo un poco más para nivelarme completamente.

Por eso no juego de titular, aunque muchas veces ingreso y me convierto en un aporte durante esos minutitos. Poco a poco he ido aprendiendo cosas nuevas y he ido ganando experiencia; si sigue todo así, solo será cosa de tiempo para sentirme uno más del grupo, al mismo nivel, sin discriminaciones… y durante esta temporada lo lograré, ¡¡¡tengo la motivación a mil!!!”

El anterior es un comentario o pensamiento natural y común en los jugadores, lo sienten así en novicios y también en los adultos. Aquel que no juega tanto, siempre pretende jugar más y para ello –generalmente- está dispuesto a esforzarse mucho, entonces el incentivo y la motivación al comienzo de la temporada es mucha; pero cuando la misma temporada está terminando, ese pensamiento ya no es el mismo, lo que sienten aquellos jugadores es más similar a lo siguiente:

“Quizá debí esforzarme más, aunque hice todo lo posible, todo lo que me dijeron y aun así no logre ser reconocido por mi entrenador y por mi Club. Mis compañeros me felicitan por mi avance, que es notorio, pero ni siquiera así pude jugar.

Sé que el Club y mi entrenador quiere ganar, ¿pero hacerlo a cualquier costo?, incluso privilegiando jugadores de otros Clubes, “extranjeros”, “parches”, “refuerzos externos” que le llaman, que vienen sólo a jugar un par de partidos para lograr el resultado… y que pasa con nosotros, los que venimos de atrás, los que nos esforzamos, los que no bajamos los brazos con tal de jugar algunos minutos, los que entrenamos con frío y calor durante todo el año en el Club.

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Me duele pensarlo, pero quizá tengo que buscar un espacio en otro equipo, en el Club de al lado. Chuta, pero el Club del lado hace lo mismo, y el del otro lado también…. entonces si todos operan así, Clubes y Entrenadores, soy yo el que está mal. Simplemente no saco nada con esforzarme porque nunca lo lograré, porque soy malo, no sirvo para el hockey. Mejor me dedico a otra cosa. Fue muy lindo mientras duro.”

Y así, se pierden futuros jugadores. Y así, a través del deporte les enseñamos que el esfuerzo y perseverancia no sirve. Y así, dirigentes y entrenadores demuestran que no creen en su propio Club ni en su trabajo.

Un niño que se esfuerza todo el año para llegar a las finales de la Liga Regular; una niña que se emociona e ilusiona con ir al Mundialito; un adulto que entrena a 1000% después de la pega para llegar en buenas condiciones al Sudamericano. Da lo mismo el caso, lo que tienen en común es la frustración que provoca no ser considerado o ser desplazado por alguien que sólo estará ahí de manera circunstancial, alguien que jugará un par de partidos y se irá.

¿y qué pasa con los de casa?… nada, ni siquiera los toman en cuenta, porque se está enceguecido con conseguir el triunfo. Pero si se tuviera éxito, y se logrará ese triunfo…. Ese éxito no es propio, no le pertenece al Club ni al Entrenador. El juego que posibilitó ese triunfo no es producto del entrenamiento, no es producto de las políticas del Club.

Por todo lo anterior, la conclusión es obvia: Un Club que no cree en sus jugadores o un Entrenador mediocre siempre apostará por llevar “refuerzos” a partidos especiales o finales; mientras que aquellos que trabajan bien, y que creen en sus métodos ni siquiera lo pensarían  y prefieren darle ese espacio a un jugador de una serie menor del mismo Club antes que pensar en un “refuerzo externo”, porque ya tienen claro que el éxito, el verdadero éxito no pasa por hacer más goles que el rival, sino algo un poco más integral que va más allá de lo simplemente deportivo.

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Un comentario sobre “La mala costumbre de “reforzarse” para ocasiones especiales.

  1. Otro mal que últimamente también está siendo muy común y difícil de no caer en el son las famosas ” pillerías “. No importa hacer algo extra-deportivo pero con tal de ganar, cualquier cosa vale. Con esto y lo descrito en el artículo nunca llegaremos a ningún lado.

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